La mirada

Inspirada por la luz de un atardecer

El sol comienza a ponerse cuando el carrusel termina su última vuelta y se prepara para cerrar.
Un empleado comienza a registrar, como de costumbre, la declaración de ingresos de la jornada. Pero cuando comenzó a pulsar las teclas, la máquina no hizo su sonido característico, sino otro más rítmico, como un galope. Sin darle importancia, continuó escribiendo sin darse cuenta de que los caballos comenzaron a trotar al compás del galope. Frente a los ojos de todo el pueblo, los caballos se desataron del carrusel y trotaron hacia el lejano horizonte al compás de una máquina de escribir.

Este relato participa en Escribir jugando de Lidia Castro (99 palabras)

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